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UNA MIRADA INTERIOR, EL EXTERIOR COMO REFLEJO.

 

 

“[…] el paisaje funciona como un espejo y una lente: en él vemos el espacio que ocupamos y nos vemos reflejados a nosotros mismos ocupándolo”

KASTNER, Jeffrey.

Si dirigimos la vista a nuestro exterior observamos el reflejo de nuestras acciones, el exterior es una prolongación de nuestro interior, proyectamos nuestros deseos en el exterior, nos imaginamos y nos reinventamos atendiendo a un estado emocional que quiere verse reflejado en un lugar físico, nos buscamos en objetos materiales, en personas, en situaciones, reconocemos parte de nosotros en algunos estímulos externos que nos hacen sentir que estamos vivos y que somos “especiales”.

Creamos paisajes con nuestros deseos y con las consecuencias de estos, solo con caminar unos minutos por la ciudad  podemos presenciar la cantidad de estímulos materializados que llaman nuestra atención para tener ocupada nuestra mente y nuestro cuerpo, muchas veces hemos deseado detener el tiempo, y con ello el sonido y la imagen, para descansar y tener un minuto de silencio, solo en el medio natural hallamos ese silencio interior que buscamos.

¿Cuántas veces hemos planeado una escapada a un lugar donde la Naturaleza sea el escenario de la desconexión de nuestra vida cotidiana?. Sentimos una paz interior cuando nos enfrentamos con paisajes de la Naturaleza que colman nuestros sentidos dejándonos mudos ante su presencia, solemos meditar, pensar y escuchar nuestro interior cuando estamos frente a sus ojos y nos cargamos de energía bajo su mirada. Si atendemos el ritmo de nuestro interior escucharemos la melodía de ese silencio reconfortable que solo la Naturaleza puede brindarnos. Es en ese lugar donde nos proyectamos desnudos, donde vemos reflejada la parte natural de nosotros mismos, donde nos encontramos vulnerables y solos ante la realidad de nuestro ser, reconciliándonos con nuestras raíces naturales.

Estamos desconectados de nuestras raíces naturales, olvidamos que somos Naturaleza y poco a poco nos convertimos en artificio, nos conformamos conviviendo con trozos de naturaleza artificiales que se disponen en nuestro entorno urbano como mera decoración, ornamentos que nos hacen frivolizar nuestra verdadera conexión con la naturaleza, espacios “naturales” encerrados en una jungla de hormigón.

Esta interrupción de la conexión entre la Naturaleza interior y exterior, nos lleva a una perdida de control de la conciencia; actuamos contra la Naturaleza y por ello contra nosotros mismos. No somos capaces de percibirnos en el mundo como seres que han nacido de la Tierra, seres con capacidad para relacionarse conscientemente con el Medio Ambiente.

Pero no todo esta perdido, aún seguimos siendo naturaleza y prescindimos de ella, aún estamos a tiempo de modificar formas de hacer y valores, unificando Naturaleza y Sociedad. El reflejo de nuestro interior es una mirada hacia el exterior, pero esta dualidad entre lo reflejado y el reflejo puede modificarse con una visión única de ambas, comprender que somos lo que hacemos y lo que vemos puede llevarnos a respetar el Medio Natural.

En esta misión de reconciliación estimo que es necesaria la presencia del Arte como dispositivo y la creatividad como motor. El Arte puede ser el espejo que intervenga entre el reflejo y lo reflejado, entre el interior y el exterior, entre naturaleza y sociedad.

 

PILAR SOTO

 

 

 

 

 



EXPOSICIÓN

LANDSKIN

INAUGURACIÓN 22-09-2010

 

 

 En un acercamiento directo con el espacio abierto, reivindicando el arte como energía renovadora para acercar la naturaleza al individuo, proyecto la serie de acciones LANDSKIN.

 

Deambulo por lugares a la deriva donde la naturaleza engulle el espacio, camino hasta que el territorio me desvela las claves para intervenir. El proceso de búsqueda es la obra en sí, registro fotográficamente cada movimiento que efectúo en los lugares elegidos, en una acción poética dejo que la naturaleza me envuelva intentando volver a las raíces de nuestra existencia, regresando a la tierra como matriz que dio vida.

 

En el momento que la obra de arte sea un punto de inflexión para cuestionar nuestra relación con la naturaleza, es en el mismo instante en el cual el arte se convierte en una herramienta para acercar la naturaleza al individuo. El Arte puede ser el espejo que intervenga entre el reflejo y lo reflejado, entre el interior y el exterior, entre naturaleza y sociedad.

 

Esta interrupción de la conexión entre la Naturaleza interior y exterior, nos lleva a una perdida de control de la conciencia; actuamos contra la Naturaleza y por ello contra nosotros mismos. No somos capaces de percibirnos en el mundo como seres que han nacido de la Tierra, seres con capacidad para relacionarse conscientemente con el Medio Ambiente.

 

En base a estas reflexiones nace TREESKIN, una búsqueda por la unión y reconciliación del ser humano con el medio natural, una acción poética que muestra la huella de una serie de encuentros con elementos naturales, en este caso el tronco de un árbol es el protagonista que desvela la acción humana sobre la naturaleza.

 

Dejándome llevar por el impulso del momento creo una serie de dibujos a lápiz apoyando papel sobre los diferentes troncos que dispongo a mi alrededor,  dejo marcados trazos que insinúan la existencia de una posible forma humana y revelan la coexistencia de los anillos de la vida del árbol y las marcas dejadas por la máquina que lo cortó.

 Estimo necesaria la presencia del Arte como dispositivo y la creatividad como motor para la misión de reconciliación del individuo con la naturaleza.

 

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